JESÚS ASENSI DÍAZ

contador de visitas

JESÚS ASENSI DÍAZ   

                                       

                        Artículos sobre la Semana Santa de Puente Genil

 

 

 

 

 

 

“LOS MILAGROS DE JESÚS”

EN EL MUSEO DE ARTES Y TRADICIONES POPULARES,

DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

__________

Y PICASSO  PINTÓ UNA VIEJA CUARESMERA

__________

ANTONIO MORA EXPÓSITO

__________

LAS CORPORACIONES Y FIGURAS BÍBLICAS

EN UN CONGRESO DE PAMPLONA Y EN UNA PUBLICACIÓN DEL PAÍS VASCO

__________

ALPATANA, UNA UVITA ...

__________

FRANCISCO MOYANO REINA,

IN MEMORIAN

UN ROMANO, MANANTERO EJEMPLAR

__________

EL PRIMER CARTEL DE LA SEMANA SANTA PONTANA

__________

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


2010

 

"LOS MILAGROS DE JESÚS"

EN EL MUSEO DE ARTES Y TRADICIONES POPULARES

DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

 

__________Jesús Asensi Díaz__________

 

 

A los hermanos de “Los Milagros de Jesús”

con quien  comparto, muchos años, mesa,

 afectos, hermandad  y sentimientos.

 

 

 

            En la Universidad Autónoma de Madrid existe, desde 1975, en que se inauguró oficialmente, un Museo de Artes y Tradiciones Populares que está adscrito al Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras. El Museo se formó originariamente por la donación de las colecciones etnológicas de las que era  propietaria Doña Guadalupe González-Hontoria y Allendesalazar, cuyos objetos fueron recogidos durante años por su propietaria, pueblo por pueblo  y aldea por aldea, de todas las provincias españolas, siendo nombrada Directora del mismo. Desde entonces se ha continuado la labor de recogida, realizándose Trabajos de Campo con los alumnos de la asignatura de  Artes y Tradiciones Populares, cursada por estudiantes de Historia del Arte y de Arqueología.

            En el año 1977, uno de estos alumnos, Álvaro Fernández Gamboa, recayó por Puente Genil, alertado de la riqueza antropológica que tenía este pueblo con referencia a la Semana Santa.  Lo invitaron  en la Corporación Bíblica “Los Milagros de Jesús” donde participó del clima de hermandad, compañerismo y religiosidad que impregnaba  este grupo joven que llevaba pocos años creado.

 

            Fundación y desarrollo de “Los Milagros de Jesús”

             Fue en el año 1971, cuando unos muy jóvenes entusiastas de la Semana Santa, entre los que se encontraban Diego Siles, Antonio Almeda, Andrés Gálvez, Miguel Cáceres y algunos más deciden fundar la Corporación Bíblica “Los Milagros de Jesús”. Con sus catorce-quince años -eran estudiantes en el Instituto- y en aquella época,  disponían de muy poco dinero para poner en marcha el Grupo. Pero su entusiasmo juvenil les llevó a no desfallecer. Sus primeras reuniones y juntas las hacían en el salón parroquial de la iglesia del Carmen, en la estación. Aprobaron que sus tres primeras figuras fueran “Las Bodas de Canaán”, “La Multiplicación de los Panes y los Peces” y “El paralítico de Cafarnaún”. Pero el gran problema era confeccionar los ropajes de las figuras, rostrillos, misterios, zapatillas, pelucas, etc. y la falta de pecunio para ello.

             Después de muchas vicisitudes -que  ha contado bien el ahora Presidente Diego Siles-  estuvieron listas estas tres figuras, que desfilaron con  la emoción de todo el Grupo, en la Semana Santa de 1974. Salieron de una casa cuartel provisional sita en la calle Lemoniez. Este ha sido uno  de los condicionantes de las Corporaciones de aquella época. Muy pocas tenían sede o cuartel propio porque hacía falta bastante dinero para comprarla. Así es que, se suceden nuevas sedes de la naciente Corporación,  en las calles La Huerta, Guerrero -donde en 1976, se estrenan unos rostrillos mejores que son los que se mantienen aun.-  el Cerrillo, el Paseo del Romeral, otra vez Guerrero y Cruz del Estudiante..

            Todos los hermanos estaban decididos a que este interminable periplo anual terminase de una vez. Haciéndose eco del refrán que dice “el casado casa quiere”, determinaron que la Corporación  Bíblica “Los Milagros de Jesús”, que ya estaba asentada, necesitaba una sede propia. Se precisaba un cuartel donde estabilizarse y residir, celebrar dignamente la Cuaresma y Semana Santa y custodiar las figuras y todo el patrimonio que se iba acumulando de cuadros, pergaminos, retratos, documentos, fotografías y objetos diversos. El esfuerzo fue enorme en forma de loterías, rifas, caseta de Feria, cuotas extras, aportaciones diversas, etc. Todo ello hizo posible el sueño de establecerse en una casa de la Cuesta Vitas, 9 comprada -con todo el sacrificio y la ilusión del mundo- por unas hermanos que ya empezaban a ser jóvenes maduros.

                                       

             Esta  sede, actual cuartel de “Los Milagros de Jesús”,  ha ido remodelándose y renovándose  hasta constituir un cuartel modélico. Yo tengo, de este lugar, recuerdos muy emotivos porque aquí estuvo la escuela en la que mi padre, Enrique Asensi, sirvió sus últimos años hasta que falleció, estando todavía en activo,  en 1975. Por eso, cada vez que estoy en este cuartel y entreveo los  ojos, se me difuminan las imágenes de sus paredes, las de Jesús Nazareno, la Vieja Cuaresmera, el Señor Amarrado a la Columna… y veo los cuadros y posters, pintados por mi padre, de Miguel de Cervantes, El Gran Capitán y San José de Calasanz, que yo descolgué de sus paredes, con todo mi dolor. Y frente al cuartel, unos escalones más abajo, la casa en que vivimos unos pocos de años. Recuerdos imborrables que ahora van unidos a la realidad de una gran casa de  hermandad y  de  tradiciones pontanas.

                                                    Para concluir el breve recorrido por la historia de “Los Milagros”, decir que en 1984, desfiló una nueva figura, “La pesca milagrosa, y que en 1994, apareció la última, por ahora,”El Centurión Romano”. En 1998, se cumplía gozosamente el XXV Aniversario de la fundación de “Los Milagros de Jesús” y  todos los hermanos hicieron un gran esfuerzo para conmemorarlo como se merecía. Se editó una revista extraordinaria en la que a  través de  diversas colaboraciones se contó la historia  y actividades de la Corporación, con artículos sentimentales, anecdóticos, literarios y poéticos..

            El programa de actos fue muy importante. Hubo un audiovisual  de Rafael García; tres conferencias, de D. Andrés Bojollo, Juan Rodríguez Bachot y José Antonio Laguna y una conferencia-recital sobre la saeta de Juan Ortega, con el cante de “Frasquito”. A mi me concedieron el honor de cerrar los actos con  la conferencia titulada “El sentimiento musical en el alma pontana” que fue acompañada por el Grupo de cuerda “Pulso y Púa”, que coordinaba  Paco Santos. Tuvo lugar en el marco incomparable de la ermita de la Veracruz, constituyendo  unos de los actos más importantes que yo he protagonizado por lo que mi agradecimiento hacia “Los Milagros” es  infinito. Y, también, hacia el hermano que me introdujo en la Corporación, Andrés Gálvez Palos, que era entonces Presidente de la Asociación Manantera de Puente Genil en Madrid.

 

La llegada de un forastero y su buena acogida.

            Como decíamos al principio, en la Semana Santa de 1977, llegó a Puente Genil un joven becario del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma que estaba realizando sus prácticas en el Museo de Artes y Tradiciones Populares. Se llamaba Álvaro Fernández Gamboa y era natural de Torredonjimeno. Había oído que en  Puente Genil se celebraba una Semana Santa muy especial, desde el punto de vista antropológico, y aquí se presentó a ver lo que observaba, aprendía y podía aportar al Museo, en el que estaba desarrollando sus prácticas de estudios etnológicos.

                                                                         El “forastero” Álvaro se encontraba dando vueltas por el pueblo, cámara en ristre, intentando captarlo todo cuando se encontró con un grupo de hermanos de “Los Milagros de Jesús”. Estos se interesaron por él y terminaron invitándolo  a comer en su cuartel que entonces estaba situado, de manera provisional,  en la calle Cerrillo, 22. Allí encontró un clima de hermandad como no había visto en ninguna parte. Existe una foto, que acompañamos, que da fe de su presencia en Puente Genil, realizada el viernes santo, de 1977, en la puerta del cuartel de la calle Cerrillo donde está con los hermanos Pedro  Eugenio León Urbano, Miguel Cáceres Pedrosa, Antonio Mesa Poyato y Rafael Ortiz Morales. Con su inseparable cámara fotográfica aparece, con gafas, Álvaro Fernández Gamboa.

            El visitante forastero, e invitado de “Los Milagros”, aprovechó este ambiente  de euforia y  de compartir   afectos y sentimientos  y consiguió que le donaran una vieja cuaresmera que había quedado obsoleta y andaba un poco arrinconada  entre los enseres diversos de la Corporación. La había pintado el hermano Antonio Manuel Almeda Santos, al que cariñosamente llaman Santi, fundador de la Corporación y artista aficionado que también pintó varios rostrillos. Álvaro consiguió, también, un cesto de pleita y algunas botellas vacías con la etiqueta de “Los Milagros de Jesús”. “El Clavo”.

       

        Con estas valiosas piezas se presentó en el Museo donándolas al mismo, certificando su autenticidad y aportando una información mínima. Me decían, algunos hermanos de “Los Milagros” que Álvaro  también se llevó algún rostrillo. Pero según he podido constatar en el Museo allí sólo hay un rostrillo procedente de Iznajar. Alvaro Fernández estuvo poco tiempo más de becario-colaborador en el Museo,  pues una vez acabada la carrera -según mi informante Consolación González- hizo Oposiciones a Profesor de Secundaria y actualmente se encuentra en un Instituto de Málaga.

 

            Dos  piezas para un Museo: un cesto con botellas y una vieja cuaresmera.

             He visitado muchas veces el Museo de Artes y Tradiciones Populares, al estar enclavado en mi propia Universidad y siempre me detenía en las vitrinas donde estaban el cesto con las botellas y la vieja cuaresmera, sabiendo ya su procedencia, según me habían informado allí.  Explicaré, muy someramente,  la forma en que está organizado el Museo. Se divide en dos partes esenciales que son: “La vida espiritual del hombre” y  “La vida material del hombre”.  El primero, tiene a su vez varios apartados. Uno se llama “Religiosidad Popular”, que incluye los “Objetos del culto religioso”  y “Los objetos supersticiosos”. Otro apartado se refiere al “Ciclo  de la vida humana” en la que encontramos multitud de objetos referidos a “Amuletos de fecundidad”, “Nacimiento”, “Infancia”, “Objetos protectores del niño”, “Bautismo”, Aprendizaje del niño”, “Juguetes”, “Primera comunión”, “Noviazgo”, “Ajuar”, “Boda” y “Muerte”. Un tercer apartado está dedicado al “Ciclo del Año: Fiestas y Costumbres”, distribuyéndose en “Ciclo de Invierno” en el que se destacan las Fiestas de Navidad, Reyes, San Antón, San Sebastian, La Purificación, San Blas, Carnaval, Cuaresma  y Fallas. El “Ciclo de Primavera” comprende las Fiestas de Semana Santa, Pascua, Cruz de Mayo y Corpus Christi. En fin, el “Ciclo de verano” y el  “Ciclo de Otoño” comprenden sus correspondientes festividades.

             Lo que hemos descrito, pues, se refiere a  la vida espiritual del hombre que es la que  nos interesa pues en ella, en sus apartados de “Cuaresma” y “Semana Santa, se encuentran los preciados objetos procedentes de “Los Milagros de Jesús”. Cada objeto del Museo tiene una ficha, bastante completa, con su fotografía. Copio a continuación las dos que se refieren a los objetos de que hablamos  para que se vea la rigurosidad con  que trabaja esta institución, agradeciendo a Consolación González Casarrubios, técnica superior de etnografía del Museo su atención y sus informaciones.

 

VIEJA CUARESMERA

Nº Inventario: 3450

Nombre genérico: CALENDARIO CUARESMAL

Nombre local. VIEJA CUARESMERA

Nº Componentes: 1

Técnica elaboración: RECORTADA

Técnica decoración: PINTADA

Dimensiones: alto 78 cm.; ancho 40 cm.

Material: MADERA/CARTÓN

Uso-Función: RITUAL

Cronología: SIGLO XX

Descripción: Figura que representa una vieja, pintada de colores, con siete piernas de cartón

            Clasificación temática: CICLO FESTIVO INVIERNO/CUARESMA

            Clasificación geográfica: CÓRDOBA

            Lugar de producción: PUENTE GENIL

            Comunidad Autónoma: JUNTA DE ANDALUCÍA

            Imagen (fotografía): C:/UAM-Museo/Sala II/Fiestas/Fiestas/3450.jpg

 

 

            He de aclarar que, al principio, nuestra “Vieja” estaba catalogada como “Muñeca cuaresmera” ya  que está ubicada, como se observa en la ilustración que acompañamos,  junto a otras figuras procedentes de Cataluña y Baleares  y que dan la impresión de ser más jóvenes. Yo conseguí, con mis explicaciones, que cambiaran el término  por el de “Vieja cuaresmera” que es más correcto y adecuado y así aparece ahora en la ficha. Con respecto al cesto para botellas, su ficha es la siguiente:

 

CESTO PARA BOTELLAS

 

Nº Inventario: 3806

Nombre genérico: CESTO PARA BOTELLAS

Nombre local.

Nº Componentes: 1

Técnica elaboración: trenzado

Técnica decoración: PINTADA

Dimensiones: alto 78 cm.; ancho 40 cm.

Material: ESPARTO

Uso-Función: RITUAL

Cronología: SIGLO XX

Descripción: Cesto de base plana y cuerpo rectangular con asa central. En su interior aparece dividido en seis compartimentos realizados con pleitas para acoger las botellas                             

            Clasificación temática: CICLO FESTIVO PRIMAVERA/SEMANA SANTA

            Clasificación geográfica: CÓRDOBA

            Lugar de producción: PUENTE GENIL

            Comunidad Autónoma: JUNTA DE ANDALUCÍA

            Imagen (fotografía): C:/UAM-Museo/Sala II/Fiestas/Fiestas/3806.jpg

 

            Quizá, habría que dar una explicación más precisa  de  para que sirve la cesta (la “uvita” es un rito, el alpatana, la forma de beber, el lugar  preciso, etc.) y, también, de las botellas que contiene que son cuatro, con la etiqueta de “Los Milagros de Jesús”, “El Clavo”, Puente Genil. Pero en otra ocasión insistiré sobre la manera de completar la ficha y las informaciones que posee el Museo a este respecto.

            Sobre estos elementos u objetos rituales de nuestra Semana Santa  ya publiqué dos artículos, con suficiente información, en la Revista de Semana Santa de los años 2005 (“Alpatana, una uvita”) y  2008 (“Y Picasso pintó una vieja cuaresmera”) que  posee el Museo. El presente artículo se unirá a los anteriores con lo que se tendrá una información bastante completa de  esos objetos rituales.

            Al  Museo de Artes y Tradiciones Populares, de la Universidad Autónoma le espera un futuro prometedor pues mediante un convenio con el Ayuntamiento de Madrid, se va a instalar en una antigua corrala del  casco antiguo, con  lo que esto supone de mayor promoción, de facilidad para que pueda visitarlo más gente y de poder contar con unas modernas instalaciones expositivas. Pero, continuará dependiendo de la Universidad Autónoma y siendo un centro de estudio e investigación antropológicos  y de prácticas para los estudiantes de estas especialidades. Por tanto, los objetos simbólicos y rituales de “Los Milagros de Jesús” podrán  contemplarse mejor, lo que debe suponer un orgullo para esta Corporación.

 

PIES DE FOTOS

 

  1. Portada de la Revista XXV Aniversario de “Los Milagros de Jesús” (1998)

  2. La Corporación Bíblica “Los Milagros de Jesús” desfilando en Semana Santa

  3. Hermanos de “Los Milagros” vistiéndose en su cuartel. (Dibujo de Paco Cáceres)

  4. Jesús Asensi, con una botella de “Los Milagros de Jesús”, posa en el Museo de Artes y Tradiciones Populares de la Universidad Autónoma de Madrid

  5. Cesto con botellas que se encuentran en el Museo de Madrid, procedentes de “Los Milagros de Jesús”

  6. Vieja Cuaresmera (la mayor), que procedente de “Los Milagros de Jesús”  se encuentra, junto a otras, en el Museo de Artes y Tradiciones Populares, de la Universidad Autónoma de Madrid.

  7. De izq. a der. Pedro Eugenio León, Miguel Cáceres, Antonio Mesa, Rafael Ortíz, hermanos de “Los Milagros”  y. Álvaro Fernández Gamboa, el viernes santo, de 1977

 

 


2009

 

Y PICASSO PINTÓ UNA VIEJA CUARESMERA

 

__________Jesús Asensi Díaz__________

 

A los hermanos de La Judea

 con quienes he convivido  en su Cuartel,

 ejemplo de tradición, de hermandad y  de mesura.  

 

 

            La amistad de Picasso con la familia Dominguín-Bosé

            Hace unos meses la prensa se hizo eco de una noticia que, al principio, leí sin mucha atención pero que al ver una de las ilustraciones que la acompañaba mi interés se hizo cada vez mayor. Su titular decía así. “Los Picasso y los Dominguín compartieron amistad, vacaciones y regalos. Lucía Bosé saca a subasta todo ese legado para buscar fondos para su museo”.

El pintor Pablo Picasso y el torero Luis Miguel Dominguín se hicieron buenos amigos en 1959. Desde entonces, el célebre torero y su esposa, la actriz italiana Lucía Bosé, pasaron, durante algunos años, sus vacaciones en La Californie, la villa que poseía Picasso en Cannes.  Cuando Lucía Bosé se quedó embarazada por tercera vez, decidió ponerle el nombre de Pablo al nuevo hijo que nacería. Como fue una niña le puso Paola y Picasso fue su padrino. Los tres hermanos –Lucía, Miguel y Paola- estuvieron muy unidos al pintor al que llamaban “el padre Picasso”. El artista al que, como se sabe, le gustaban mucho los toros iba a ver a Luis Miguel Dominguín cuando toreaba en las plazas del sur de Francia  que le caían cercanas y se inspiró en el propio torero para algunas de sus obras.

                           

            Fruto de esta amistad compartida fueron los regalos que en forma de cerámicas, grabados y dibujos sobre papel  hizo Picasso a Lucía Bosé y sus hijos. El torero murió en 1996, pero ya estaba separado de Lucía desde 1967 que, desde entonces,  ha guardado este valioso legado picasiano y lo ha expuesto en muchos lugares En 2004, se realizó una exposición “Picasso-Dominguín. Arte y amistad”, en el Museo del Tabaco, en Sant Julià (Andorra) donde se expuso este material recordando Lucía Bosé el trato afectuoso del genio malagueño con los niños a quienes llegó a dedicar algunas obras. “Es un Picasso más humano, más familiar. No era el gran pintor. Más bien un amigo. Eramos una familia”, decía entonces Lucía Bosé.

            En mayo de 2008, Lucía Bosé anuncia la venta de esta colección que muestra los felices momentos que Pablo Picasso pasó con la familia del torero y la actriz. De la subasta se encargaría la famosa Casa Christie´s de Londres que dice  ofrecer “la cara más familiar de Picasso” en 40 lotes. Por su parte Lucía Bosé explica que  el dinero recaudado lo destinará al Museo de los Ángeles, en la localidad segoviana de Turégano, un proyecto al que dedica todas sus energías y que alberga una colección permanente de obras de arte relacionadas con los ángeles.

La subasta se realizó el 25 de junio de 2008 y se obtuvieron 426.600 libras (más de 530.000 euros) y eso que quedaron sin vender algunas cerámicas y grabados. Detrás de cada una de estas piezas  hay una maravillosa historia de camaradería y de amistad entre Picasso y la familia Dominguín-Bosé.  Historias como la del retrato “Portrait en bonnet de nuit”, vendido por 135.000 euros, que Picasso dejó sobre la cama de Lucía Bosé para que alguien velara su sueño cuando Dominguín estaba toreando. O la del dibujo “La poupée”, vendido por unos 62.000 euros, que el artista hizo para la hija mayor Lucía, en 1961, que deseaba tener una muñeca para su cumpleaños. La niña quería una Mariquita Pérez y se quedó  un poco sorprendida y disgustada al ver el dibujo por lo que estuvo llorando hasta que le compraron una muñeca de verdad.

 También el dibujo “Taureau aux quatre orilles”, de 1962, estimado en 35.000 euros, se refiere a una anécdota protagonizada por el pequeño Miguel Bosé quien llegó un día al estudio del artista diciendo que su padre le había cortado las cuatro orejas a un toro en su  última corrida. Picasso trató de explicarle  que los toros no tenían cuatro orejas, ante lo que Miguel le respondió que si las mujeres que él pintaba tenían cuatro ojos, también tenían cuatro orejas los toros que su padre mataba. Otro dibujo, de 1961, es un retrato con trazos muy simples y sencillos que representa a la hija mayor, Lucía, que tenía entonces cuatro años, adornada con un vestido tradicional español que le llega hasta los pies y cuyo precio estaba alrededor de los 25. 000 euros

 

La Chumbera versus la Vieja Cuaresmera

El dibujo que alcanzó el precio más alto fue “La Chumbera” vendido por 198.607 euros y que es el que tiene el máximo interés para nosotros. Representa a la niñera o la cuidadora de los hijos de la familia, al parecer muy querida, de nombre Reme y a la que cariñosamente decían “ Chumbera”. Picasso, que le tenía gran afecto, le hizo varios dibujos que ella utilizó en sus bordados. En el dibujo que nos ocupa, fechado el 16-2-1963,  la representó como una mujer con siete piernas, tocada con una especie de mantilla y un vestido multicolor y algo extravagante y agarrando, en cada mano, sendos pescados. Dicho dibujo me sorprendió por su similitud con nuestra “vieja cuaresmera”. Me pregunté  por qué Picasso la dibujó así y enseguida me puse a investigar.

           

Como se sabe, Picasso, en su juventud vivió alrededor de diez  años en Barcelona y en  algunos pueblos catalanes. En 1895 su padre, Profesor de Dibujo en La Coruña y antes en Málaga, se traslada  Barcelona cuando el joven Picasso contaba 14 años. En 1898, se hospeda en casa de la familia de su amigo Manel Pallarés, en Horta de Saint-Joan, pueblecito de la provincia de Tarragona, lindando ya con el Bajo Aragón, donde pasó una larga temporada, unos ocho meses, reponiéndose de una enfermedad. Tenía entonces 17 años y, vestido de pana y calzando alpargatas,  vivió allí en un ambiente rural, tratando a gentes rústicas pero sencillas y bondadosas que le enseñaron muchas cosas… Picasso lo absorbió todo y todo lo almacenó en su espíritu, tal vez esperando el día en que podría aprovecharlo plenamente en su ingente labor pictórica (1). Ciertos lugares se sabe que le interesaron mucho como una cueva, la balma de Els Ports, el pueblo encaramado en una colina entre cultivos de almendros y olivos, la bassa de agua y el convento de San Salvador, donde salían las procesiones y los carnavales.

                                       

En 1904, se instala en Paris y puede decirse que, definitivamente, en Francia. Tenía 23 años pero no deja de venir a Cataluña. Así, en  1906, viene a Barcelona en compañía de Fernande  y pasa el verano con ella en Gósol, una aldea del Pirineo leridano, cerca de Andorra. Allí pintó  paisajes, aldeanos, tipos pintorescos y objetos carentes de importancia, que la adquirían por la magia de sus pinceles, según el testimonio de Fernande en su obra Picasso et ses amis. En 1909, vuelve a veranear en Horta de Saint-Joan con Fernande y su amigo Pallarés- su antiguo compañero en la Escuela de Bellas Artes, la Llotja, de Barcelona-  y, en 1910, veranea en Cadaqués en compañía de los Derain y los Pichot.

Picasso tuvo muchas experiencias y vivencias en Cataluña, donde existía y existe, como en otros  lugares de España, la costumbre de representar a la Cuaresma mediante una vieja seca y enjuta, con vestiduras negras y austeras que porta un cesto de verduras y lleva en su mano un bacalao. Esta vieja, con sus siete patas, simboliza las siete semanas de la Cuaresma. En la comarca catalana de el Solsones –uno de los lugares que frecuentó Picasso- y en otras, la cuelgan en la cocina, en las ventanas y en los balcones. Cada semana se le corta una pata hasta terminar con ellas el domingo de Pascua en que se la arroja al fuego. En Blanes y en el Vallés, existe la costumbre de “serrar la vieja”; un grupo de muchachos recorren el pueblo portando una sierra, un tronco o trozo de madera y una cesta, parándose en las casas donde uno de ellos serraba la madera y los demás cantaban al compás una cantinela que comenzaba “serra la vella que fá de bon serrá…” mientras esperaban un aguinaldo. En cada lugar se  nombra a la vieja de una manera: “la sarracena”, “la sarraína”, “la bacaladera” o como en la cercana isla de Menorca, la ”abuela Corema”… Estas costumbres catalanas, seguro que las vivenció Picasso en algún lugar y se les quedó grabadas en su retina para en cualquier momento sacarlas a la luz y fijarlas en el papel con sus trazos enérgicos y definitivos  y dotándolas de un simbolismo.

 

La llegada de la vieja a Puente Genil

Hay constancia histórica de figuras que representan a la Cuaresma como una vieja, en nuestros clásicos – Arcipreste de Hita, Lope de Rueda, Quevedo, etc.- en las costumbres madrileñas de los siglos XVIII y XIX, en Baleares, en Cataluña, y también de ritos como el de partir o aserrar la vieja. (2)  Incluso en Andalucía -cuenta Blanco White- que vio a niños y a mayores, por las calles tocando tambores y matracas y gritando: “Aserrar la vieja, la pícara pelleja”, sucediéndose, en efecto, el hecho de cortar por la mitad la figura de una vieja.

En Puente Genil, se tiene constancia de la aparición de la vieja hacia finales del siglo XIX. En 1895, se funda la Corporación Biblica de “La Judea” por cuatro jóvenes y entusiastas amigos: Alberto Álvarez de Sotomayor  Castillo, Wenceslao Aguilar Ortega, Miguel Gálvez Muñoz y Adolfo Garat García, quienes comienzan la andadura de esta emblemática Corporación (3). Se tiene noticia, muy confusa, de que fueron unos empresarios catalanes que vinieron a Puente Genil  para comerciar con el aceite – y que terminaron estableciéndose aquí-  los que  introdujeron en el pueblo la tradición catalana de la vieja. Fueron, al parecer, Agustín Espuny, los hermanos Garat (Adolfo, uno de los fundadores de la Judea y, Enrique, que ingresó en 1902), y Feliú. (4) La naciente Judea acogíó con entusiasmo esta costumbre y le puso su nombre de pila “vieja cuaresmera”, depositándola en el cuartel, no en las casas, y empezando a regular desde entonces el tiempo cuaresmal con sus siete patas.

                               

La primera y más antigua  constancia gráfica que hay de la “vieja cuaresmera”  se conserva en la Judea, en una carta de 1899 que, desde Granada, donde se encontraba realizando el servicio militar, envía a sus hermanos judeos, el fundador Alberto Álvarez de Sotomayor. En dicha carta manuscrita –que fue publicada íntegra en la Revista que editó La Judea, en 1995-  aparece en su primera página, y como encabezamiento, un pequeño recuadro, donde su autor hace un dibujito de la vieja. Estos primeros judeos utilizaron una vieja de cartón que desapareció. En 1906,  se realiza el primer dibujo de una “vieja cuaresmera”   que es el que se conserva, como un tesoro, en el Cuartel de La Judea. Se trata de una acuarela, de autor desconocido, que representa a la que fue  casera de Wenceslao Aguilar  en el molino, sito en la calle Guerrero, 13. Es una imagen bastante realista y muy alejada del aire caricaturesco que caracteriza a las que  se elaboran después teniendo,  además, un elemento  que tampoco se suele repetir, un gato negro. El rito de la “vieja cuaresmera” estuvo desarrollándose, con un cierto hermetismo,  unos cincuenta años, en La Judea, Corporación de carácter un tanto aristocrática y celosa de su singularidad y, en unos años, en que la Semana Santa no tenía el auge y la magnitud  actuales. En 1955, un judeo, de nombre  Francisco Ortega Reina, pinta por encargo de El Imperio Romano la que va a ser la segunda “vieja cuaresmera”   que se instala en un cuartel.  En 1963, es la emblemática Corporación de Los Apóstoles  la que decide  incluir el rito de la “vieja cuaresmera”  entre su ceremonial y colgarla en la pared principal (5). A partir de esta fecha, relativamente reciente, la imagen y su rito se fue propagando por el resto de los cuarteles constituyendo   hoy día una ceremonia muy singular que se cuida mucho en la dinámica de la vida cuartelera de la Corporación.

La “vieja cuaresmera” preside el lugar principal del gran salón cuartelero, rodeada de cuadros, pergaminos, fotografías y recuerdos históricos. Generalmente es una silueta recortada en madera y pintada, de la que cuelgan las patas que aparecen o desaparecen a voluntad. El poeta local Agustín Rodríguez (6) la describe así:

 

                        …Y mire usté en la paré

                        esa vieja cuaresmera

                        con ese gesto de arisca

                        y con la cara de fiera.

                        Y esos  ojos ensendios

                        y esa narí aguileña

                        con su túnica morá

                        y en la mano esa gran cesta

                        por donde asoman los patos

                        con otras cosas que encierra.

 

                        …Y que de las siete patas

                        que debe tené la vieja

                        sólo verá que son dos

                        las únicas que le quedan

                        porque se las van quitando

                        una a una en la Cuaresma,

                        costándole un buen parné

                        al hermano que se empeña

                        en quitarle la patita

                        a la cuaresmera vieja..

 

La vieja en Puente Genil es, pues, el reloj que marca el devenir de la Cuaresma y cada una de sus patas tiene un nombre, sintetizado, que se corresponde con el pasaje evangélico  de cada domingo: Carnaval, Tentaciones, Transfiguración, Diablo Mudo, Pan y Peces, Pasión y Ramos. El rito popular,  que aun se mantiene con diversas variantes en muchos lugares, se adaptó al ceremonial y a la idiosincrasia del “cuartel”. La concesión de honor de “quitar la pata” a un invitado distinguido es quizá la que más se realiza aunque suele ser, también, a uno de los “hermanos” de la Corporación, según considere el Presidente, que es  quien tiene potestad para designar a la persona que ha de cumplir el rito.  En otros casos, se suele subastar la pata al mejor postor; o se realiza “el baile de la pata”, mientras cantan a coro los hermanos, como tienen costumbre en La Judea; o bien, se marcha y desfila con los palos al hombro, como es preceptivo en  El Imperio Romano. En casi todos los cuarteles se lee con atención el pasaje correspondiente del Evangelio y la persona o “hermano” señalado para “bajar la pata” le corresponde hacer un discurso previo de carácter fraterno y emotivo  que es vivamente aplaudido y da lugar a vivas  y a cánticos corales o de “saetas cuarteleras”.

                               

El buen humor, la amistad, el clima de euforia y de hermandad que se respira en el cuartel queda reflejado en este poema, del año 1948, firmado por El Poeta, que no es otro que el hermano de la Judea D. Manuel Reina de Porras, nieto del poeta Manuel Reina, y que se canta con la música del can-can parisino:

 

 Tenemos una vieja, ¡Maldita sea!

que nos hace en Cuaresma coger la “pea”

y cuando cada lunes más coja está

el domingo que viene sin otra pata se quedará.

Y así  será, lo digo de verdad.

Tenemos una vieja “la Cuaresmera”,

la decana del pueblo, la más flamenca,

ninguna aunque lo digan la igualará

 pues preside las juntas de una manera fenomenal.

 

La vieja cuaresmera es, pues, uno de los símbolos más queridos de la Semana Santa de Puente Genil, puesto que en esta localidad se vive la Cuaresma de un modo muy especial, siendo en la interioridad de los Cuarteles -sedes de las Corporaciones Bíblicas- donde se hace presente su emblemática figura y su ancestral rito. Saber que el gran pintor Picasso, también pintó una de ellas nos ha llenado de satisfacción  y así hemos querido transmitirlo junto a su tradición para que quede constancia en esta Revista de Semana Santa.

 

 

 

NOTAS:

(1) TAYLOR, William (1989): Picasso, Editors, Barcelona, p. 35-36

(2) Véase el capítulo 8, “La Cuaresma y su quema” en la obra El Carnaval, de Julio Caro Baroja, en su última edición (2006), de Alianza Editorial, donde  realiza un análisis histórico- cultural del tema que nos ocupa, p. 138-154

(3) Véase el artículo “Cuatro fundadores”, de Jorge J. MERINO ALCAIDE, Secretario de la Judea, en  “Contra viento y marea La Judea”. Más de cien años de tradición manantera (2005), Puente Genil, p. 5-6                                                                               

(4) Estos nombres los da Rafael FERNÁNDEZ, Archivero consultor de El Imperio Romano en un breve artículo, titulado “La vieja cuaresmera”, publicado en  el nº 288 de la revista local El Pontón (2007)

(5) Datos recogidos del artículo “Memorias de una vieja cuaresmera”, de José GONZÁLEZ CANTOS, en “Contra viento y marea La Judea”.Más de cien años de tradición manantera( 2005), Puente Genil, p. 37-38

            (6)  RODRÍGUEZ GARCÍA, Justo y RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, Justo Agustín (1995): Algunas pinceladas del poeta Agustín Rodríguez Sánchez, Puente Genil,

 

 

PIES PARA LAS FOTOS

 

1. El Pintor Picasso, con el matrimonio Luis Miguel Dominguín y Lucía Bosé  y sus hijos

2. Picasso y Lucía Bosé. Entre ellos el dibujo de “La Chumbera”

3. “La Chumbera”  versus “Vieja Cuaresmera” (1963), dibujo de Pablo Picasso

4. Vieja cuaresmera, tomada del libro “El Carnaval”, de Julio Caro Baroja

5. La Vieja Cuaresmera más antigua (1906) que se conserva en La Judea

6. Santiago Reina, Pregonero de la Semana Santa de Puente Genil en Madrid (1997) quita la cuarta pata a la vieja cuaresmera

 

 

 


2008

 

ANTONIO MORA EXPÓSITO

Un romano ejemplar, intérprete de "La Diana" durante muchos años

 

 

 

__________Jesús Asensi Díaz__________

 

            El 4 de diciembre de 2006, circulaba  por Madrid, entre los hermanos de la Asociación Manantera, la noticia terrible del fallecimiento de Antonio Mora Expósito.        

Su irreparable pérdida fue muy sentida porque era un hombre bueno, afable y servicial. Aquí, en Madrid, toda la Manantera acudió en bloque a testimoniar su pésame a la familia, sintiéndolo como algo propio. En el recordatorio que se repartió el día de su funeral había una nota que decía:”Las notas de TU DIANA nos acompañaran para siempre desde el cielo”. Ese era el sentir de todos los que estábamos allí.

Cuando se cumple  el primer aniversario de su ausencia, queremos  recordar  su calidad humana y profesional y la entrega que siempre demostró a todas las facetas de la Semana Santa de Puente Genil.

 

 

Llegada a Puente Genil y acomodo en esta villa.

 

Antonio Mora Expósito nació el 8 de enero de 1929, en Alcaudete (Jaén) pueblo de gran tradición musical. Desde muy pequeño se inició en el mundo de la música guiado por el maestro Azaustre que fue el que lo trajo a Puente Genil, en 1944, para formar parte de la Banda Municipal. Tenía  catorce-quince años y pronto destacó en tocar con precisión el instrumento que le haría célebre al pasar, más adelante, a la Banda de Música de El Imperio Romano, la trompeta.

Al llegar a Puente Genil se hospedó en la fonda que regentaban los que después serían sus suegros, Pura y Miguel. Allí conoció a Felisa, la que sería su mujer y madre de sus tres hijos, Antonio, Carlos y Blanca, durante cincuenta y tres años. Fue funcionario del Ayuntamiento de Puente Genil, ingresando primero en la Banda Municipal para después, cuando se disolvió ésta, pasar a desempeñar el puesto de Auxiliar Administrativo, durante más de cuarenta años hasta su jubilación en 1989.

Era inevitable que contactara enseguida con los grupos de música de las Corporaciones. Estuvo, primero, en los “Ataos”, en el cuartel que tuvieron en la calle Aguilar, y, después lo solicitaron en el “El Imperio Romano” cuando Joaquín Ruiz dejó de tocar la “Diana”. También, formó parte de varias orquestas y conjuntos musicales de la época que eran los encargados de animar las verbenas y ferias de los pueblos de la comarca. La última en la que estuvo antes de retirarse fue en “Los de La Puente”.

 

Mora, un romano ejemplar

            La faceta más conocida de Antonio Mora  fue la de ser músico de los Romanos, tocando la trompeta que nos deleitó, durante muchísimos años, interpretando la inefable “Diana”. Fue en los años 1947-1948, cuando el Jefe del Grupo de Música, José Tabares, lo citó en su casa  para que se hiciera cargo de tocar la “Diana”, con el segundo trompeta Antonio Maíz. En aquella época, el grupo de música lo componían quince personas y los ensayos se hacían en la casa de Tabares, en la calle Santos, donde actualmente se encuentra el Cuartel de “El Pez”.

                                                Los nombres de los componentes de este pequeño grupo, los recordaba Antonio Mora, con toda claridad. Se los recitó de corrido a su hijo Carlos que es quien nos facilita la lista . Dice así: tres cajas, con el redoblante Antolín; un bajo, José Baena “El Cofre”; un bombardino, José Tabares; dos trombones, José Almagro y “el puñetero hombre” Pineda; dos trompetas, Antonio  Mora y Antonio Maiz; dos saxofones, José López, padre y Francisco Gómez “Hierro”; dos clarinetes, José Aguilar y José Rivero; el bombo y los platillos, los hermanos Aguilar

            “Un día -cuenta Mora- me citó el Sr. Tabares para que fuera con él a casa de Don José Arcos, en la Cuesta Baena. En la reunión que tuvimos nos hizo entrega de la partitura de la marcha “Recuerdo” para que fuera montada por el Grupo de Música para el Imperio Romano. La razón por la que el Jefe del Grupo, José Tabares, me invitó a acompañarle era que, por aquel entonces, yo ocupaba dentro del Grupo el cargo de copista. El Sr. Arcos me indicó los papeles que tenía que casar de esa partitura. Anteriormente me hizo la misma indicación de la partitura  de la marcha “Enriquetilla” que ya los tenía casados.” Vemos aquí la importante labor que realizó Antonio Mora, desde el primer momento, en el Grupo de Música del Imperio Romano y que, a pesar de ser tan pocos, sacaron  adelante la misión que se les encomendaba.

            Otro hecho anecdótico -que nos lo recuerda su hijo Carlos- se refiere al día en que  el Grupo de Música fue invitado por el Sr. Pino, romano, que vivía en Jilena. Este pidió a los más veteranos que iniciaran el pasodoble dedicado a él, en 1929. Como no había partitura el pasodoble salió como pudo. “Pero a las tres vueltas de tocarlo - recordaba Antonio Mora- me quedé con la melodía y enseguida la escribí en su correspondiente partitura. De esta forma, el Grupo la incluyó en su repertorio sin ningún problema, tocándose con el nombre de “1929. Pasodoble de Mora”.

            Años más tarde, el Grupo iría ampliándose poco a poco. Los más antiguos, que tenían hijos que sabían música, los fueron  metiendo y así se fue formando un Grupo mayor, más vistoso y  con mejor sonido. En aquel tiempo, la parte más floja era el metal por lo que entraron los hijos de López, trompetas y Tomás Ureña, bombardino. También, engrosaron el Grupo, Paco Cabello “Rebaña”, el bajo Rafael Morales y las cajas de Andrés Solís y su hermano Antonio. Desde entonces, cada dos o tres años, el Grupo de Música se iba ampliando y renovando hasta llegar a más de treinta componentes en 1987, año en el que Antonio Mora, que casi tenía los sesenta años , se dio de baja después de tocar en “El Imperio Romano”, unos cuarenta años.

                                       

.           Han sido, por tanto, muchos  años de permanencia  en el Grupo de Música y tocando, como solista, la  pieza emblemática de la Semana Santa Pontana, “La Diana” a Jesús Nazareno en la amanecida del Viernes Santo. Cuentan sus hijos que la tocaba mirando al pueblo que devotamente le rodeaba, que nunca pudo mirar a los ojos de Jesús, mientras tocaba.

            Un recuerdo imborrable, que tenía Antonio, fue cuando le impusieron, un lunes santo de 1973, la Medalla de Plata por los 25 años de pertenencia ininterrumpida al “Imperio Romano”. La presentación la realizó Francisco Moyano Reina, quien con su verbo cálido y su ardor manantero hizo una semblanza magistral del homenajeado.

                                   

            Sus hijos, Antonio y  Carlos, me recuerdan que fue un gran luchador por los derechos de los músicos para que fueran considerados auténticos romanos puesto que antes no tenían la consideración de tales e, incluso, no comían con la Corporación de Romanos. También logró, junto a otros compañeros, que los trajes de los músicos no fueran los desechos, ya usados, de los trajes de las distintas escuadras y se les hiciera unos de pana, pero nuevos, aunque seguían las distinciones. Hasta que, con el tiempo, lograron que se creara una nueva escuadra, de color tabaco, para los músicos.

            Otro hecho para recordar es el empeño de mucha gente del barrio bajo que querían que la “Diana” se tocara en la calle la Plaza, la noche del Viernes Santo. Antonio mantenía que la “Diana” sólo se debía tocar al Patrón Jesús Nazareno, al alba, para levantar al pueblo y recibirlo en la cumbre.

Su pertenencia a varias Cofradía, su jubilación y su vida familiar

            Durante muchos años, aquellos en que la familia Hervías Gallardo se ausentó de Puente Genil, fue junto a su esposa el vínculo y nexo de unión entre ellos y el pueblo, acogiendo en su casa a todos los que venían, sobre todo en Semana Santa. Más tarde, cuando sus hijos se instalan en Madrid, y  se jubila en 1989, viene a vivir junto a ellos y toda la familia de su mujer, Felisa Hervías. Padre de Antonio, abogado que hasta hace dos años ha sido Presidente de la Asociación Manantera,  de Carlos, profesor, y de Blanca, les supo enseñar el amor a Jesús, a la Semana Santa y  a su pueblo, Puente Genil.

A partir de su jubilación se quedó libre para dedicarse a su familia, a sus Hermandades y a sus amigos que tanto lo apreciaban por lo que  sus visitas al pueblo eran constantes. Pertenecía a la “Hermandad del Preso” de la que fue varios años secretario; a la de las “Cien Luces”, de Nuestro Padre Jesús Nazareno; a la “Hermandad de la Virgen de la Esperanza”, de la que fue fundador de su primer grupo de picoruchos “La Cepa”; a la “Hermandad de la Santa Cena y María Santísima del Amor”, de la que fue fundador y tesorero. Era  miembro honorario de la Corporación Bíblica “El Juicio de Salomón y las Tres Marías”. Por tanto, su amor a Puente Genil y  a su Semana Santa era una realidad que vivía intensamente a pesar de no residir allí todo el año.

En Madrid, era uno de los socios más activos de la Asociación Manantera en la que participaba  de todos los actos  pero, casi la mitad del año, lo pasaba en Puente Genil donde seguía teniendo una vida manantera que a él le reconfortaba mucho.

Este es nuestro recuerdo merecido, en el primer aniversario de su fallecimiento, de un hombre bueno, un profesional eficiente, un músico entregado, un esposo y un padre admirables y  de un manantero ejemplar. De él  quedan muchos recuerdos gráficos en el cuartel de las “Cien Luces” y, sobre todo, en las paredes del cuartel del “Imperio Romano” donde cuarenta años de su vida no se borran fácilmente. También, en el libro de José Segundo Jiménez, sobre “La Corporación  el Imperio Romano” se le cita y hay testimonios gráficos de él, como la fotografía en que su esposa le está imponiendo la medalla de plata.

 En nuestro recuerdo queda, pues, Antonio Mora Expósito, como un romano ejemplar y un hombre bueno y afectuoso que supo ganarse el aprecio de todos.

 

PIES DE FOTOS

 

1.      Antonio Mora, desfilando de romano por Santa Catalina, en 1962

2.      Antonio Mora, con su hijo Carlos en la calle La Plaza, en 1969

3.      De izq. a der. Antonio Mora, Juan Manuel Aguirre y los Hermanos López, un viernes santo, noche de 1964

4.      En el cuartel de los Romanos, el lunes santo de 1973, Antonio Mora recibe de manos de su esposa Felisa Hervías, la Medalla de Plata concedida al cumplir sus 25 años en la Corporación.

 

 


2006

 

LAS CORPORACIONES BÍBLICAS EN UN CONGRESO DE

PAMPLONA Y EN UNA PUBLICACIÓN DEL PAÍS VASCO

 

 __________Jesús Asensi Díaz__________

           

          En mayo de 2001, tuvo lugar en Pamplona las "II Jornadas de Antropología y Religión. Fiestas, rituales e identidades", organizadas por la sección de Antropología- Etnografía de la Sociedad de Estudios Vascos "Eusko Ikaskuntza", creada en 1918. Se trata, de una institución científica que promueve la cultura vasca pero que en sus Congresos y Jornadas está abierta a acoger otras culturas y realidades sociales. fiestas y rituales. Desde una perspectiva  multidisciplinar, la participación en estas Jornadas estaba abierta a las ciencias sociales como la antropología, la historia, el folklore, la etnografía y la sociología. En este marco científico- festivo, en el que se presentaron unas cuarenta comunicaciones, la mayoría  referidas a la realidad antropológica vasco navarra,  sólo tres contemplaban   aspectos de  Andalucía.      Una de ellas era la nuestra titulada “Corporaciones y Figuras Bíblicas en la Semana Santa de Puente Genil” que apareció el año pasado formando parte de un voluminoso libro. Para nosotros es una satisfacción ver publicado nuestro trabajo en una institución tan prestigiosa, después de que en el Congreso fuera escuchada nuestra charla, acompañada de una proyección de diapositivas, con mucho interés, teniendo que responder a numerosas preguntas. Ofrecemos ahora, para los lectores de la Revista de Semana Santa, un resumen de su contenido.

            En las celebraciones de la Semana Santa cordobesa aparecen, en muchas de sus localidades, personajes bíblicos como apóstoles, evangelistas, profetas, sibilas, judíos, soldados  romanos, sayones, etc. que acompañan a las procesiones, componiendo escenas o cortejos de gran interés. Es quizá, en Puente Genil, industriosa población- conocida por sus vinos, aceites y la fabricación del dulce de membrillo-  situada al sur de la campiña cordobesa y en el centro geográfico de Andalucía, donde existe una Semana Santa, plena de tradiciones y peculiaridades, entre las que se encuentra el desfile multicolor, entre los pasos procesionales, de cientos de "figuras bíblicas" que representan a la mayoría de los personajes del Antiguo y Nuevo Testamento. Todo el pueblo se siente implicado e identificado con esta tradición que pasa de padres a hijos, sucediéndose, en muchos casos, a través de varias generaciones.

            En la Semana Santa de Puente Genil, declarada de Interés Turístico Nacional, desfilan 24 Cofradías que procesionan 32 pasos pero, además, lo hacen unas 425 figuras bíblicas que se agrupan en torno a unas 60 "Corporaciones Bíblicas". Esta singular representación ya atrajo la atención, en 1950, del antropólogo Julio Caro Baroja que la describió y la comentó en varias de sus obras (1). Su apreciación de que las culturas agrarias del sur de España estaban en vías de extinción, afortunadamente, en el caso de Puente Genil no se ha hecho realidad.

            La Semana Santa Pontana, como fiesta religiosa popular, sin dejar de sustentarse en una tradición, se ha desarrollado con un gran auge y esplendor, renovándose las figuras y creándose otras nuevas, dentro de un contexto- las Corporaciones Bíblicas- en el que priman las relaciones de hermandad y en el que aparecen nuevas inquietudes y actividades de carácter sociocultural que enriquecen, sobremanera, la personalidad de este pueblo cordobés.

 

Origen de las Figuras Bíblicas.

            Desde mediado el siglo XVII, existe documentación que nos informa de la presencia de figuras bíblicas en las procesiones. Así, se halla registrado en los libros parroquiales de cuentas, de 1660, que  " se gastaron 70 reales en rostros para los fariseos armados y otras figuras que salen en la procesión, además de los apóstoles y sibilas" (2). En 1661, se consignan los Evangelistas; en 1662, las figuras de los Apóstoles, con rostrillo; en 1663, las Sibilas, en número de 12, con rostrillos y cabelleras, así como Simón Cirineo; y así, fueron apareciendo nuevas figuras, armados y judíos hasta 1711. (3).

            En el Obispado de Córdoba se conservan, también, varios legajos en los que el vicario de la localidad informa, en 1660, al prelado de la diócesis, realizando una precisa descripción de las figuras que aparecen el jueves y el viernes santo en las procesiones: "...se presentan cuviertos con rostrillos una multitud de hombres que llaman a unos sayones y a otros judios con targetas y en ellas rótulos alusivos a la potestad que tenían de condenar a Christo... Se dejan ver quatro hombres en ademán de escribir, que unos llaman escrivas y otros les dan el de los quatro evangelistas, cuvierto el rostro...Son representados con distintos trages: Herodes, Anás, Caifás y Pilatos, con sus mozuelas... Salen en ella sayones, judios y soldados romanos..." (4).

            Durante los siglos XVII y XVIII, estas figuras bíblicas aparecen dependientes de las Cofradías- fundamentalmente de  la Cofradía de Jesús- que las van aumentando, ya que estamos en plena época barroca en la que los cortejos procesionales, que apasionan al público que los contempla con fervor, ganan en vistosidad y espectacularidad (5).

            El racionalismo  de la Ilustración se enfrenta a estas  manifestaciones barrocas que empiezan a ser censuradas en la segunda mitad del siglo XVIII. Los prelados de las diócesis intentan suprimir determinadas actuaciones, que consideran irreverentes y contrarias al auténtico fervor religioso. Y así, en Puente Genil, como en otros pueblos cordobeses de la Campiña y la Subbética, se produce una eliminación sistemática de todos los elementos barrocos más característicos, como son las representaciones, figuras bíblicas, romanos y judios. Pero la población, que siempre había asistido complacida a este tipo de Semana Santa, rechaza los edictos episcopales, originándose situaciones tensas que, incluso, produjeron alteraciones de orden público y enfrentamientos con las autoridades eclesiásticas (6).

            En los años de la II República y de la Guerra Civil (1930-1939), se produce un gran decaimiento de la Semana Santa que, muy lentamente, se va recuperando en los años de la postguerra. Es a partir de los años 1960-1970 cuando empieza la recuperación y el auge reciente de las Cofradías y de las Corporaciones Bíblicas. Todavía algún párroco local  quiso intervenir  en  la organización de la Semana Santa, eliminando y cambiando determinadas actuaciones que no respondían a una consideración religiosa  ortodoxa. En realidad,  la Iglesia a través de sus miembros, siempre ha visto con recelo estas manifestaciones de religiosidad popular en la que se mezclan, en ocasiones, elementos profanos, y que además, no controla. Es así como estas manifestaciones barrocas pervivieron, pese a la censura y a las situaciones sociales adversas, y han llegado hasta nuestros días, desarrollándose, en la actualidad, con gran fuerza y dinamismo.

 

            Las Corporaciones Bíblicas.

            En el último tercio del siglo XIX, las figuras bíblicas, que dependían de las Cofradías, empiezan a formar parte de las nacientes Corporaciones Bíblicas con la consiguiente autogestión de sus  actividades y actuaciones.  Y es en el primer tercio del siglo XX cuando se consolidan estas agrupaciones- que ya son autónomas del poder religioso aunque tengan una relación con él.- y que constituyen el aspecto más original de la Semana Santa Pontana.

            Las Corporaciones Bíblicas son asociaciones cívico-religiosas, sólo de hombres, cuya finalidad principal es que estos desfilen vestidos de los personajes bíblicos  en las procesiones de la Semana Santa. Poseen un reglamento, cuyo obligado cumplimiento por parte de sus miembros es muy estricto, reseñándose  las funciones de los mismos y su organización. Las Corporaciones suelen tener veinte o treinta miembros o hermanos. Para que uno nuevo sea admitido, se requiere un periodo de prueba y el voto favorable de todos, bastando un solo voto contrario para que sea rechazado.

                             

Los ritos en el Cuartel, sede de la Corporación.

    La mayoría de las  Corporaciones poseen ya una sede permanente que se denomina "Cuartel". Cuando Caro Baroja visitó, en 1950, Puente Genil, los "Cuarteles" tenían un domicilio transitorio en casas y locales vacíos que se donaban o alquilaban durante la Cuaresma y la Semana Santa. A partir de 1970, la adquisición de sedes propias ha supuesto un cambio radical  en la vida de la Corporación. Los cuarteles actuales son casas antiguas, rehabilitadas, del casco viejo de la villa que mantienen, incluso, un refrescante patio interior, lugar de reuniones y tertulias (7).

            La pieza fundamental es el gran salón cuartelero  que posee una larga mesa para acoger a todos los miembros que se reúnen para comer  los sábados de Cuaresma y durante todos los días de la Semana Santa. En sus paredes hay una gran profusión de cuadros, fotografías, pergaminos, carteles, poemas, dedicatorias autógrafas, caricaturas, diplomas  y pergaminos, etc. que ofrecen una panorámica histórica de la vida de la Corporación. Otras dependencias se destinan a secretaría y archivo, custodia y exposición de las vestimentas y elementos de las figuras bíblicas, cocina, despensa, bar, servicios e, incluso, algunas habitaciones- dormitorio para los miembros ausentes.

                    

            Lo fundamental en la vida de la Corporación está en el tipo de convivencia, de comportamiento y de actitudes que conforman todo un "ente moral", convirtiéndose en "el motor y el espíritu de la Semana Santa, en el epicentro de toda actividad manantera"(8). En la intimidad del cuartel, durante las comidas, las juntas reglamentarias,  las reuniones, la preparación de los desfiles y actos semananteros, se produce un proceso de hermanamiento de sus miembros, cuya consideración de "hermanos"  marca de forma profunda la personalidad del hombre pontano.

             En el cuartel se practica una auténtica hermandad, desarrollándose allí el compañerismo, la lealtad, la generosidad, la hospitalidad a través de ceremonias y ritos aprendidos de la tradición y la experiencia. Unas veces se trata del simple brindis, el abrazo, las palabras emotivas; otras, el homenaje, el reconocimiento, el canto compartido, la expresión pública de los sentimientos... Las conductas de franqueza y de espontaneidad, de comprensión, de solidaridad, de confianza mutua, de responsabilidad, se producen en el cuartel como un verdadero intercambio de bienes espirituales.

    Las comidas -actividad necesaria y fundamental  para la convivencia- son largas y duraderas. Todos los hermanos e invitados se sientan en torno a una única y larga mesa. Se bebe, con mesura, vino de las bodegas locales que cada Corporación selecciona con esmero y embotella con etiquetas propias. Las copas se rellenan con una cantidad mínima denominada "uvita" que se paladea. Se van sucediendo intervenciones diversas como breves discursos, cánticos corales, vivas, recitado de poemas...

En el cuartel se canta, de forma muy especial, la "saeta cuartelera" que no es una saeta procesional; es un tipo de saeta antigua, ruda y monocorde que tiene su origen y su sentido en la intimidad del cuartel aunque, en algunos momentos, se cante también en la calle. Sentados en la amplia mesa un hermano comienza el cante, contestándole otro e interviniendo los demás, en un diálogo evangélico lleno de brío y de pasión. Se trata de una de las expresiones populares más puras y auténticas. Se suele acompasar de tambores sordos o percutiendo con las manos en las mesas,  marcándose, con un ritmo lento, este cante dialogado de la Pasión.( 9 ).

                       

Otro rito importante, que tiene lugar en el cuartel, cada uno de los siete sábados de Cuaresma es el de "quitar la pata a la vieja cuaresmera". La vieja, dispuesta en la pared y de la  que cuelgan siete patas, simboliza la Cuaresma y su representación popular, muy antigua, en muchos lugares de España, es recogida y estudiada por el antropólogo Caro Baroja (10). En Puente Genil, la introdujeron  miembros de la Corporación "La Judea", existiendo  en su cuartel la más antigua representación  que se conoce,  de 1905. Quitar la pata, es un honor para el hermano o invitado que ha sido señalado para ello por el Presidente.

                                       

En el cuartel se vive, asimismo, un profundo sentido religioso ya que en él se bendice la mesa, se lee el Evangelio, la imagen de Jesús Nazareno lo preside, se recuerda a los que murieron, al entrar se saluda con un "pax vobis" y se canta la Pasión de Cristo. Todos estos ritos   complementan  lo que es el objetivo básico de la Corporación, vestir las figuras bíblicas y participar  en los desfiles procesionales.

 

Las Figuras Bíblicas.

               

"Figura- as" es el término popular con el que se conocen a los personajes que aparecen en la Biblia y que,  agrupados en las diferentes Corporaciones, sus miembros o hermanos los representan, vistiéndose con los ropajes correspondientes y desfilando  en las procesiones de la Semana Santa. Los tres elementos que las caracterizan son:

a) El rostrillo -que es su nombre popular-  es una careta, de cartón piedra y escayola, pintada, de faz arcaica y muy convencional. La mayoría suele ser tener una expresión grave,  aunque algunas son trágicas (como la de Judas ahorcándose), o grotescas (como las de los sayones o "getones") y, también, venerables ( como la de San Pedro). Su construcción procede del s. XIX, aunque la mayoría,  han sido renovadas y creadas, en los últimos tiempos, por artistas y artesanos, generalmente locales. La mayor parte de los rostrillos llevan su correspondiente peluca, aunque otros llevan velos, tocados, turbantes,  mantos, etc. El rostrillo, en Puente Genil, remite a todo un símbolo, que ha fijado en sus expresiones las miradas de generaciones de pontanos que se sienten identificados, a través de sus familiares, con los personajes bíblicos que han venido representando a lo largo del tiempo.

b) La vestimenta, que a Caro Baroja, en 1950, le pareció " como de teatro decimonónico, de ópera o de cuadrote de historia", se ha renovado mucho y, también, se han confeccionado otras   para las nuevas figuras que se han ido creando. Existe, ahora, una mejor documentación histórica que ofrece más rigor representativo de los personajes. También es de notar una mayor riqueza en el empleo de materiales como terciopelos, sedas, oro y plata, cueros, etc. de forma que capas, turbantes, mantos, túnicas, etc. ofrecen  gran espectacularidad y colorido. Los trajes de "El Imperio Romano", conforman una vestimenta "sui géneris" que guarda una cierta similitud  con la que usaban  los legionarios romanos. Constan de  casco dorado con penacho blanco (y negro para el viernes santo); el cuerpo de seda; el "tonelete" o faldellín con flecos; la capa, de colores diferentes según escuadras; las medias blancas, ceñidas a las piernas; y las botas de seda, de media caña. En la mano empuñan un espadín o una alabarda y el escudo o la rodela. Algunos llevan estandartes y banderas. Muchos de los trajes bordados en oro pueden costar más de un millón de las antiguas pesetas.

c) El martirio es la representación simbólica del personaje y  se materializa en un objeto llevado en las manos, a veces con énfasis. Así, por ejemplo, Moisés porta las tablas de la Ley; el rey David, lleva un arpa. Algunos personajes sustentan un martirio viviente (San Pedro, un gallo auténtico); otros, una paloma, un borrego, un pez, etc. A través del martirio se indaga en el personaje y se identifica , conociéndose el suceso histórico que protagonizó. En definitiva, esta Biblia viviente   propicia un aprendizaje popular de los hechos sagrados  que todo el pueblo conoce. Los niños  preguntan constantemente sobre lo  que tanto les llama la atención, interpretando los símbolos y conociendo a los personajes bíblicos en vivo.

               

 

El desfile de las Figuras.

            Las Figuras Bíblicas, agrupadas en Corporaciones, simplemente desfilan entre paso y paso procesional, según un orden tradicional establecido.  Hay quien considera que este entramado de personajes,  de carácter simbólico muchos de ellos, suponen una degeneración del auto sacramental. Pero en Puente Genil está demostrado que nunca hubo representación alguna, al contrario de lo que ocurre en  otros lugares. Las figuras van en fila de a uno como "Los Apóstoles"; en parejas, como "Adán y Eva"; formando tríos, como "Los Levitas"; o componiendo grupos, como "Los Ataos". Algunos realizan una escenificación muy simple, como hacen "Longino y Lazarillo" o "Los judios de azote y los defensores de Jesús".

                           

            Un momento, tradicionalmente emotivo, son las llamadas "Reverencias en Santa Catalina". El Divino Patrono, Nuestro Padre Jesús Nazareno, ha salido al amanecer del viernes santo, después que "El Imperio Romano" le toque "La  Diana". En su primer recorrido procesional por las calles de Puente Genil, se detiene en la calle Santa Catalina, enclavada en el barrio antiguo, que se viste de fiesta y de fervor ante la solemne parada del Patrono. Siguiendo una antigua tradición, recibe  en este lugar el homenaje público de las Corporaciones Bíblicas. Poco a poco, las figuras bíblicas se van incorporando y formando un largo cordón caminan, lenta y majestuosamente, hasta llegar a la presencia del Nazareno. Frente a Él realizan, una a una, su reverencia ofreciéndole en un movimiento, de tres tiempos, los atributos o martirios que portan en sus manos. Es quizá, en este lugar, donde se aprecia mejor el climax ceremonial que cada Corporación prepara para lucir mejor a sus figuras que avanzan con  una lentitud  mayestática, componiendo posturas hieráticas y solemnes que mantienen, durante muchas horas de desfile, sin variar su compostura.(11). Este ceremonial, volverá a repetirse el mismo viernes santo, a la caída de la tarde. El Santo Patrón, a las puertas de su templo y frente a la muchedumbre que se apiña en la cuesta del Calvario, recibe otra vez a todas las Corporaciones que se despiden de Él hasta el próximo año. Es el momento, también, en que "El Imperio Romano", con plumeros negros, una vez encerrado el  Nazareno, baja del  Calvario y desfila tocando  "Gloria al Muerto".

             Los desfiles de las Corporaciones Bíblicas se realizan durante el  miércoles, jueves y viernes santo. Cada una lo hace, en su momento y en su lugar, entre los diferentes pasos procesionales. Es en la mañana del domingo de Resurrección, cuando se produce un desfile general de todas las Corporaciones, en la gran Avenida de Susana Benítez, denominada popularmente "La Matallana". Allí, tiene lugar la apoteosis final de luz y de color, siendo el momento de poder presenciar,  de forma cronológica y vivencial, el paso solemne y reverencial de todos los personajes de la Biblia.

 

Nombre de las Corporaciones Bíblicas y de las Figuras que las componen.

            Las Corporaciones suelen agruparse, a efectos de su comprensión histórico- cronológica y para el orden de los desfiles procesionales, en Figuras del Antiguo Testamento, Figuras del Nuevo Testamento y Figuras Alegóricas y Símbolos de la Religión. Cada grupo de figuras se identifica con un nombre genérico ( por ej.  "Los Apóstoles" o "Las Parábolas de Jesús") que es el de la Corporación, de forma que su denominación, como asociación cívico- religiosa, sería por ej. : "Corporación Bíblica Los Milagros de Jesús". No obstante, hay algunos grupos de figuras que no forman una Corporación propia, sino que pertenecen, tradicionalmente, a diferentes Corporaciones. Así, "El Demonio, la Muerte y los Picoruchos", pertenecen a la Corporación Bíblica "Los Apóstoles". A determinadas Corporaciones se les conoce, además, por un nombre popular que simplifica su denominación, como por ej. "El Pez" que se refiere a "La Historia de Tobías" o "La Bengala", que es "La Coronación de Jehú".

            Algunos personajes bíblicos aparecen repetidos, formando parte de diferentes Corporaciones, si bien lo hacen en situaciones distintas, con otro atuendo y martirio y en relación con otros personajes, como ocurre con San Pedro, Judas, el rey David y otros. También hay muchos martirios o símbolos que se repiten, aunque con distintas formas, como  son espadas, cetros, maquetas de templos y ciudades, etc. Mención especial tienen los pergaminos, que los suelen portar muchas figuras, pero siempre con leyendas y textos diferentes, alusivos al personaje o pasaje histórico que representan.

 

Carácter actual de las Corporaciones Bíblicas.

            A partir de los años 1960, hubo un renacer de las Corporaciones Bíblicas, refundándose muchas y creándose otras. Desde hace años la "Agrupación de Hermandades, Cofradías y Corporaciones Bíblicas" vela  porque se mantengan, según las normas tradicionales, no permitiendo que se cree ninguna que no responda a criterios muy estrictos. En la actualidad, las Corporaciones Bíblicas son asociaciones cívico-religiosas que, además, propician la convivencia y la hermandad de sus miembros durante todo el año. Esta peculiaridad primordial de Puente Genil es ya conocida y ha sido estudiado el papel que se atribuye a su Semana Santa  y a la vida de los "cuarteles" en el campo de la interacción social (12). Ahora mismo existen unos sesenta cuarteles, a los que se les considera  como asociaciones que se mantienen activas durante todo el año, celebrándose en ellos reuniones, conmemoraciones, tertulias, fiestas familiares, etc. propiciándose en ellos la convivencia constante de sus miembros o "hermanos" para quienes el cuartel es como su segunda casa.

            En la última década, las Corporaciones  han empezado a desarrollar numerosas actividades culturales que enriquecen sobremanera a sus miembros y a la propia comunidad local. Y así se realizan en sus sedes conferencias, exposiciones, presentación de libros, proyecciones, audiciones, recitales poéticos, conciertos, concursos de saetas, etc. teniendo  gran importancia la edición de boletines, de revistas y de libros.

            Es muy significativo que casi la mitad de los miembros de las actuales Corporaciones, son pontanenses o hijos de ellos que residen fuera del pueblo (13). Lo que no es obstáculo para que acudan, puntualmente, a Juntas y reuniones durante el año y todos los sábados de Cuaresma que pueden. Pero lo más ansiado y querido, para los que se sienten "mananteros" de corazón, es estar presentes, toda la Semana Santa, para participar en los actos de su cuartel y vestir procesionalmente las figuras bíblicas.           

La persistencia de esta peculiar Semana Santa es una muestra profunda de la religiosidad popular de los hombres y mujeres del antiguo Pontón de Don Gonzalo (como se llamó Puente Genil hasta 1834) que, recreada durante varios siglos, se ha enraizado en lo más profundo de la conciencia pontana para aflorar espléndida  en nuestros días. Muchos pueden ver estas manifestaciones populares como residuos arcaicos de un pasado que choca con la realidad de nuestra sociedad desarrollada, tecnológica y audiovisual, de diversiones dirigidas, de viajes turísticos y de vacaciones programadas. Otros, la ven como un alimento para el espíritu, un alivio para la nostalgia y un momento para desarrollar la hermandad y la convivencia humana al más alto nivel.

 

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

 

(1). CARO BAROJA, Julio (1957): "Semana Santa en Puente Genil, 1950", en Revista de   Dialectología y tradiciones populares, CSIC, Madrid, tomo XIII, pp.24-29.

- Estudios sobre la vida tradicional española ( 1968), Península, Barcelona.

- Los Baroja (1997),Caro Raggio, Madrid.

(2). Libro de la Cofradía de Jesús (1660), Archivo de la Parroquia de la Purificación, Puente Genil.

(3). Datos recogidos e investigados por el historiador local en sus obras:

         JIMENEZ RODRIGUEZ, José Segundo (1981): Antropología Cultural de Puente Genil I. La Corporación El Imperio Romano, Col. Anzur, Puente Genil.

-          El Libro de la Judea (1977):  Col. Anzur, Puente Genil.

(4). Provisorato. Asuntos ordinarios (1660): Archivo General del Obispado, legajo 45,f-201 r-v, Córdoba.

(5). JIMENEZ RODRIGUEZ, José Segundo (1986): Antropología Cultural de Puente Genil II. La Cofradía de Jesús Nazareno, Col. Anzur, Puente Genil.

(6). ARANDA DONCEL, Juan (2000): "Cofradías penitenciales y Semana Santa en la diócesis de Córdoba. El auge de la etapa barroca", en Demófilo. Revista de Cultura Tradicional de Andalucía, Fundación Machado, nº 36, Sevilla (Monográfico dedicado a "Córdoba. Sociedad y Cultura").

(7). ASENSI DÍAZ, Jesús (2000): "Religiosidad popular y asociacionismo sociocultural. El cuartel en Puente Genil", en RODRIGUEZ BECERRA, Salvador (Coord): El diablo, las brujas y su mundo. Homenaje andaluz a Julio Caro Baroja, Signatura Demos, Sevilla.

(8). ORTEGA CHACÓN, Juan (1972): "El cuartel", en Revista de Semana Santa, Puente Genil.

(9). MELGAR, Luis y MARIN, A. (1980): Saetas, pregones y romances litúrgicos cordobeses, Monte de Piedad y Caja de Ahorros, Córdoba.

(10). CARO BAROJA; Julio (1979): El Carnaval, Tauro, Madrid.

(11). ASENSI DIAZ, Jesús (1994): "La mañana del Viernes Santo", en Revista Industria y Comercio ,Puente Genil, pp 31-38.

 (12). LOPEZ-CASERO, Francisco (2000): "Las agrociudades en Córdoba", en Revista Demófilo, nº 36, Fundación Machado, Sevilla.

(13) ASENSI DIAZ, Jesús ( Director): La Uvita. Revista de la Asociación Manantera de Puente Genil en Madrid, nº 1 (1992), nº 2 (1997), nº 3 ( 2003), Madrid.

 

 


 2005

 

ALPATANA, UNA UVITA

 

__________Jesús Asensi Díaz__________

 

Un personaje singular de la Semana Santa de Puente Genil, es el alpatana. Confieso que su figura o más bien su función en la calle puede  parecer, cuando se ve por primera vez, un tanto irreverente. Tal es lo que pueden  pensar muchos forasteros  y turistas de un día. Es característico su deambular entre las procesiones con el cesto de botellas a cuesta y  cuando se lo ubica  en una calleja o esquina, rodeado de hermanos, figuras y “picoruchos” que beben el vino transportado en una copa que rota, de boca en boca, y que sólo se llena a la altura de un dedo en horizontal.

            Con el tiempo, la figura del alpatana se termina  haciendo familiar, cuando se entiende su función dentro del contexto manantero. El alpatana es, en acepción típica de Puente Genil, el hombre que desempeña en las Corporaciones Bíblicas, los servicios propios de camarero, no sólo en el cuartel sino cuando la Corporación se halla en la calle y en cuantas ocasiones están reunidos varios "hermanos".

El significado antiguo de alpatana como "apero de labranza" o "trastos o utensilios" está  hoy prácticamente olvidado, pero puede que esté aquí el origen del término que se utiliza en la actualidad. Se piensa, que por afinidad se le llamaría alpatana al encargado de custodiar los aperos de labranza;  más tarde, al pasar algunos de estos hombres al servicio de determinadas Corporaciones, se les siguió llamando así, con lo que el término alpatana se asimiló al  de criado o camarero, adquiriendo con el tiempo pleno significado en el contexto de la Corporación.(1)

 Las funciones del alpatana no se limitan sólo a las de camarero, sino que también es el que cuida y guarda las ropas y los atributos de las figuras bíblicas que necesitan de la limpieza y cepillado de las vestimentas y del calzado, del peinado de las cabelleras, del lustre y disposición de los atributos, etc. Dentro del cuartel, el alpatana es el que pone y prepara la mesa, disponiendo vasos, platos y cubiertos; después sirve el vino y las tapas hasta que llega la comida, estando siempre atento a las necesidades que manifieste cada hermano o invitado.

Cuando la Corporación sale a la calle, para participar en las correspondientes  procesiones o para realizar  la subida a Jesús, los sábados de Romanos, el alpatana la acompaña siempre. Vestido con chaqueta blanca y portando una típica cesta o capacha confeccionada de esparto, en forma de botellero, con una gran asa central, se encarga de ofrecer una "uvita" a los hermanos, del buen vino pontanés, aunque a veces se trata del refresco o la sangría.

 

Su figura fue cantada así, de forma lírica y emotiva, por el gran poeta manantero Agustín Rodríguez ( 2):

“ Y en las noches de Cuaresma

saturadas de belleza,

rebosantes de alegría,

pletóricas de grandeza,

eres antorcha que guía

nuestra marcha hacia la cumbre,

y bengala que ilumina

por dentro a la muchedumbre.

Es tu bota henchida vela,

y fiel brújula que guía

la nave de la Cuaresma

en su larga travesía.

Eres luz de "Los Testigos"

túnico de los "Hermanos"

elixir de "La Judea"

enseña de "Los Romanos"

heraldo de "Los Apóstoles"

preciado don en "Los Dones"

y motor que hace marchar

todas las Corporaciones.

Tu eres maná  que sustenta,

y la inagotable fuente,

donde alivia su cansancio

el sufrido penitente.

Marchas siempre a la cabeza

de la fila de sayones,

que en prolongado silencio

van recorriendo estaciones,

encontrándote dispuesto

para acudir diligente,

cuando suenen en el aire

as palmas del Presidente.

Pámpanos sobre tu cuerpo,

una cepa te corona;

y la bota es adimento

que completa tu persona.

¡ Gloria a tu invicta figura!

¡Salve, glorioso alpatana!

¡Y llegue hasta ti mi canto

que inspira tu damajuana!”

           

                       El alpatana es, pues, el alma de las Corporaciones Bíblicas, el permanente guardián de los Cuarteles y el inseparable acompañante de nuestras figuras y del Imperio Romano. Se trata de un nativo más que siente nuestras admirables tradiciones y que, al tiempo que desarrolla su laboriosa función, disfruta al compás de los demás hermanitos con una gran responsabilidad, ya que conoce perfectamente el Reglamento de la Corporación y sus obligaciones. (3)

El alpatana es, un personaje entrañable al que se respeta y se quiere si se entrega a su tarea y se integra en la Corporación. Son muchos los casos en que fieles alpatanas han sido reconocidos y justamente homenajeados. Así, por citar sólo uno, recordemos la concesión del diploma de sus bodas de plata en el Imperio Romano, al alpatana Blas Ríos Palacios, quien recibió en 1977 distinciones y regalos diversos por parte de todos los miembros de la Corporación en un acto de fraternidad y de convivencia ejemplar.(4)

Anteriormente, mencionamos que una labor importante del alpatana es la de ofrecer, en los momentos solemnes, una "uvita" a los hermanos. Se trata de otra expresión típicamente pontana, que se acepta con gran simpatía. "Tomar una uvita" es beber la cantidad de vino equivalente al zumo de una uva. De esta forma el vaso se ofrece con el contenido mínimo de liquido, suficiente para ser paladeado y degustado en numerosas ofertas y rondas.

"Tomar una uvita" en cada una de las paradas reglamentarias y tradicionales que tienen las Corporaciones en la subida a Jesús, los sábados de Cuaresma, constituye todo un rito. Las noches de Romanos son noches místicas, de entrega y efusión, noches de ensueño, de ritos y símbolos manifiestos, de cantos corales y saetas cuarteleras. La "uvita" cumple una función catártica de primer orden, predispone el  ánimo para la entrega y la exaltación, el júbilo y la hermandad, lo que hace que el entusiasmo manantero se desborde de forma abierta y acogedora. Es cierto que el vino es un elemento importante y preciso en la Semana Santa. No sólo porque nos recuerde el misterio sagrado de la Consagración, sangre de Cristo, sino porque en el orden terrenal consigue unir a los hombres en un espíritu de hermandad. 

            Los vinos de Puente Genil son caldos de gran calidad que poseen un sabor, una graduación y un olor inconfundible. Proceden de las viñas asentadas en los privilegiados terrenos ondulados y calizos de la zona Montilla-Moriles, donde existen los "pagos" más selectos de albarizas o alberos. Felizmente aliadas la naturaleza y la mano del hombre, la estirpe de las vides cultivadas y el proceso natural de selección y envejecimiento, dan por resultado ese admirable zumo de uvas fermentado, generoso por excelencia, que es el vino de nuestra tierra cantado por los más excelsos poetas. Así, lo expresa con vehemencia Miguel Romero (5)

 

“¡ Oh vino delicioso, néctar santo,

bálsamo puro, al paladar preciso,

que mezclando la risa con el llanto

conviertes este valle en paraíso!"

 

El gran poeta modernista pontanés, Manuel Reina,(6) lo exalta con pasión :

 

 ..."Y el vino generoso, el vino reluciente

que lanza rayos de oro"

 

El periodista Fernando Gil (7) realiza este apasionado brindis poético :

 

"¡ Cómo una copa de vino,

del viejo vino español-

que refulge en los cristales,

que infunde aliento y calor

y alegra los corazones

y mantiene la ilusión...¡

¡ Que, por eso, es feliz mezcla

de fruto de vid y de sol!”

 

Más reciente, el cronista Miguel Salcedo Hierro une, en afortunada síntesis, los términos “uvita” y “alpatana” en un sentido poema (8):

“No existe definición

para unión tan definida:

uvita es gota de vida

alpatana es atención.

Y por darle más sentido

a la doble institución

que en el vino se ha fundido,

la uvita es el corazón

y el alpatana el latido..”

            No es extraño, pues, que este néctar delicioso prepare el ambiente, haga hablar a quien no tiene oratoria, rompa tiranteces, obligue a cantar incluso al que tiene mal oído y prodigue la convivencia y la hermandad. Puede pensarse que el vino que se bebe en Puente Genil, en Semana Santa, tiene que conducir irremediablemente a embriagueces ostensibles y a alteraciones públicas. La realidad es que la inmensa mayoría de los hermanos saben comportarse, respetando la cantidad a beber hasta ese nivel permitido en que se manifiesta la euforia y el calor manantero. Existen Corporaciones donde, en sus reglamentos, se consigna, la expulsión, multa o reprimenda severa, según la gravedad, al hermano que se extralimita en la bebida.

    La "uvita" propicia una forma de beber específica de Puente Genil. Las copas se suceden lentamente, se paladean, entre tapa y tapa, propiciando el cante coral o por saetas, y permitiendo que las comidas duren horas y horas en un éxtasis colectivo. Cada Corporación elige un vino que selecciona con esmero y que los bodegueros reservan, cuidan y suministran de forma especial. En uno de sus poemas titulado “Guía del Forastero”, Agustín Rodríguez   le recomendaba (9 ):

 

"Has de beber vino

Feo, Fino Sport o Delicioso

amontillado Judea,

el Flores o el Oloroso:

clásico vino de veinte

o el de veintiocho fino ...”

 

Son los ricos caldos que el alpatana dosifica y sirve de forma ritual. Y termino    haciendo mío el brindis del poeta:

 

¡Yo te saludo alpatana

y contigo al rico néctar

que guarda tu damajuana!

 

 

             Ilustraciones de Julio Cámara

El alpatana y la campanita. Grupo escultórico de Juan Polo.1986

 

Referencias bibliográficas

 

(1) JIMENEZ RODRIGUEZ, José Segundo ( 1981): Antropología Cultural de Puente Genil I, Col Anzur Vol XIV. Puente Genil, 1981 pags. 116-117.

(2) RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, Agustín (1995): Algunas pinceladas del poeta..( edición de  Justo Rodríguez García y Justo Agustín Rodríguez Sánchez), Puente Genil, págs, 26-27.

(3) LUQUE ESTRADA F.( 1981): "Puente Genil Bíblico" Puente Genil, pag. 206.

(4) JIMÉNEZ RODRÍGUEZ, José Segundo, op. cit., pág.261-262

(5) ROMERO, Miguel (2003): Obra conocida (edición de Carlos Delgado Álvarez de Sotomayor y Santiago Reina López), Diputación de Córdoba, p.249

(6) REINA MONTILLA, Manuel (1877): Andantes y allegros,Imprenta de A. Flores y Cia,, Madrid

(7) Recogido por José Segundo Jiménez en el Apéndice poético  de la obra La Corporación El Imperio Romano, Puente Genil, 1981, pág. 307.

(8) SALCEDO HIERRO, Miguel : “La Uvita y el alpatana”, poema publicado en  Nueva Revista Industria Y Comercio, nº 3, marzo-abril, 1994, pág.13.

(9) RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, op. cit, pág. 69

 

 


 2004

 

FRANCISCO MOYANO REINA,

IN MEMORIAN

UN ROMANO, MANANTERO EJEMPLAR

                           

                    __________Jesús Asensi Díaz__________

 

 

Próximo a cumplirse el primer aniversario de la muerte del proclamado "Manantero ejemplar" Francisco Moyano Reina, queremos tener hacia él nuestro  recuerdo entrañable, través de la Revista de Semana Santa.

            Lo evoco, desde mi juventud, desfilando todos los años, con gran apostura en la escuadra azul de su Imperio Romano. Pero cuando realmente empecé a conocerlo fue a través de aquel memorable Pregón de la Semana Santa, creo que de 1973, en el Instituto Laboral. Me sorprendió su verbo ardoroso al narrar historias, vivencias y anécdotas mananteras, su rigor y sus investigaciones al tratar la saeta cuartelera y, sobre todo, su encendida defensa de la peculiar Semana Santa Pontana que, por entonces, estaba sufriendo una crisis de participación.

            Lo recuerdo, también algún año interpretando la "sentencia" de Pilatos en el Sermón del Paso que, olvidado en la Semana Santa, él con su entusiasmo y su amor por las tradiciones, ayudó a recuperar. Del mismo modo, gracias a  su mecenazgo, conocí la obra completa de Miguel Romero "Semana Santa en Puente Genil. 1911" que él reeditó, en 1972, y difundió con la generosidad que le caracterizaba.

            Tenía noticia del comentado y valioso programa radiofónico que escribió titulado "La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en saetas, siguiendo el texto de San Mateo", fruto de sus investigaciones sobre las letras de las saetas cuarteleras cuya correspondencia con el texto del Evangelio de San Mateo puso de manifiesto. Grabado en el cuartel del Imperio Romano, narrado por Matías Prats y emitido por Radio Nacional de España, en marzo de 1954, en él cantaron los hermanos Hierro, el Seco, Fosforito y otros saeteros. Cuando pude conseguir una grabación, disfruté de este extraordinario documento que mucho tiempo después comenté con él y con el mismo Matías Prats quien recordaba perfectamente a Francisco Moyano y su "ardor manantero".

             En Madrid, donde desarrollaba su profesión de Ingeniero de Telecomunicaciones, se acercaba, algunas veces, por la Casa de Córdoba  entrando en contacto con la Asociación Manantera, de la que era socio y  en la  que participaba en determinados actos. Sobre todo le gustaba asistir a los Pregones Mananteros. Hay constancia gráfica de su presencia en el  de Lorenzo Aguilar Estrada, en 1989; en el mío, de 1992; en el de Antonio Almeda, de 1995, que presentó, y en el de Manuel Reina Gómez, en 1999.

            En el año 1994, la Asociación Manantera le solicitó que fuera Pregonero de la Semana Santa Pontana en Madrid. Su memorable Pregón, realizado en el Centro Cultural "San Juan Bautista", del Ayuntamiento de Madrid, es recordado aun. Francisco Moyano, vestido con la túnica de Jesús Nazareno, fue desgranando, con gran emoción, vivencias y recuerdos entrañables, siendo acompañado musicalmente por su hijo Francisco y su nieta Marina, quienes interpretaron con guitarras las composiciones mananteras más conocidas entre el fervor y el entusiasmo de los asistentes.

            Ese mismo año la Asociación Manantera lo volvió a invitar para que fuera el glosador poético en la Cena Homenaje de la Mujer Pontana que, anualmente, se celebra en el restaurante "El Torreón" de El Pardo. La exaltación que hizo de las mujeres pontanas fue muy emotiva recibiendo una placa- recuerdo y su mujer, Ana María, un ramo de flores y el aplauso encendido de todos los asistentes.

            Siempre que lo veía, intentaba hablar lo más posible con él. Su charla era muy gratificante por su simpatía y amabilidad. Era un auténtico caballero y el trato con la gente de su pueblo, en Madrid, le llenaba de satisfacción. Yo, además, aprovechaba su experiencia y sus conocimientos para preguntarle e informarme sobre determinadas cuestiones que en ese momento estaba escribiendo e investigando. Así, me recordó algunas impresiones lejanas, de la visita que, en 1950, realizó a la Semana Santa de Puente Genil el antropólogo Julio Caro Baroja, que comió en el cuartel de "El Imperio Romano", el jueves santo. En el capitulo titulado "Religiosidad popular y asociacionismo cultural: el cuartel en Puente Genil" que escribí para el libro El diablo, las brujas y su mundo. Homenaje andaluz a Julio Caro Baroja (Signatura Demos, Sevilla, 2000), cité a Francisco Moyano, en la página 220, resaltando su aportación al estudio de la saeta cuartelera..

            También me interesó conocer acerca de la muerte del cantaor Diego Bermúdez Cala "El Tenazas", ganador del Concurso de Cante Jondo de Granada, de 1922. Francisco Moyano me comentó detalles que, al parecer, como adolescente aventajado, pudo incluso presenciar. Tal fue escuchar a "El Tenazas" una saeta al "Humilde" en el Convento, en 1933, año en el que no salieron  las procesiones. El viejo cantaor  que estaba hospitalizado en el Hospital contiguo  llegó,  con mil fatigas, al coro de la iglesia y, desde allí, sin fuerzas entonó su última saeta, pocos meses antes de morir, según  la versión de Moyano.

            Cuando diseñé el programa de su Pregón en Madrid, su máximo interés era que no olvidara reseñar que era  "Medalla de Oro del Imperio Romano". Estaba orgulloso de ello, de ser pontanés y "Manantero Ejemplar". Esposo y padre amantísimo, amigo de sus amigos, mi recuerdo hacia él, personalmente y a través de la Manantera, se lo manifiesto a su encantadora esposa Ana María y a sus hijos, quienes gozosamente lo tendrán siempre presente en la alegría y el entusiasmo que, sin duda, él les ha transmitido.

 

 

PIE DE FOTO: Francisco Moyano Reina, rodeado de amigos  en  el Pregón de Manuel Reina, en 1999, en la Casa de Córdoba.

 


2003

 

EL PRIMER CARTEL DE LA SEMANA SANTA PONTANA

 

__________ Jesús Asensi Díaz__________

           

            La Corporación Bíblica "Las Potencias del Alma", una de las más antiguas y de más solera en la Semana Santa Pontana, tiene entre sus muchos recuerdos, cuadros, documentos y fotografías, un bello cartel, del que se me pide realice una glosa para ser incluída en la revista que conmemorará el 125 Aniversario de la Corporación. Una serie de circustancias favorables llevó, hace bastantes años, a "Las Potencias" este esmerado trabajo de nuestro padre, el artista Enrique Asensi, constituyendo para nosotros una gran satisfacción que forme parte de su patrimonio  y de su estima. Por ello, vamos a contar las circunstancias de su creación y otros hechos de interés.

En el verano de 1957, arrivé con mi familia a Puente Genil. Mi padre, Maestro de Enseñanza Primaria, eligió este destino después de haber pasado los años de la postguerra, destinado forzoso, desde Málaga, lugar de su nacimiento, en  dos localidades castellano manchegas. Nuestro padre que tenía gran capacidad para relacionarse con la gente, se integró enseguida en el pueblo, participando de las tertulias en sus tabernas y de la charla animada y jovial  con los cada vez más amigos que tenía.

 A lo largo del primer año fue escuchando referencias constantes sobre el gran acontecimiento pontano anual. La  primera Cuaresma y, a continuación, la Semana Santa de 1958, fue para él una gran sorpresa después de haber vivido, durante muchos años una Semana Santa austera y penitencial. La explosión multicolor del pueblo pontanés, desfilando corporativamente a través de sus Figuras Bíblicas, representando, de forma jubilosa y emotiva, la pasión de Cristo le dejó impresionado.

 

El Maestro Enrique Asensi era, además de educador, un  pintor de enorme sensibilidad, que captaba enseguida la realidad para transportarla al lienzo o al papel. Por eso la contemplación de tan original Semana Santa que, también vivió en algún cuartel, posiblemente el de "Los Apóstoles", le hizo, enseguida disponerse a pintarla. Se dio cuenta que tan memorable acontecimiento no disponía de cartel anunciador, como sucedía en otros sitios. Y así, concibió su primer trabajo manantero para que fuera  llamado a anunciar y proclamar tan magno acontecimiento.

Recuerdo que realizó muchos dibujos abocetados de todo el cúmulo de imágenes y figuras que había presenciado, hasta que  seleccionó aquellas que él pensó resumían mejor lo que era la Semana Santa. Y así, compuso su cartel con cuatro elementos o figuras que entrefundió, de manera muy estética, utilizando la técnica del "gouache".Tales son una figura biblica de la Corporación "Los Apóstoles", San Pedro, representada desfilando, de medio cuerpo, con toda gravedad, luciendo sus atributos en las manos. También, un romano, de la Corporación "El Imperio Romano", de cuerpo entero con su lanza y escudo y la celada levantada. De fondo, la silueta superior, con sus torres, de la ermita del Calvario. Y sobre ellos, la efigie del Patrón, de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen más venerada de Puente Genil, quien está representado con toda su humildad y grandeza, destacando su mirada fija y penetrante, divina y humana a la vez, que nuestro padre recogió en carboncillo, directamente, de su imagen, en la propia  ermita.

El artístico y significativo cartel estuvo terminado en la Cuaresma de 1959, en que está fechado. Fue pintado en nuestro primer domicilio en Puente Genil, en la calle Hornos, esquina Santa Catalina, siendo  muy admirado y elogiado  por cuantos lo contemplaban. Entonces nadie se había planteado editar un cartel anunciador de la Semana Santa Pontana (hecho que sucedió  por vez primera en 1968 ), ni existía la Agrupación de Cofradías y Corporaciones Bíblicas. Pero la ilusión de nuestro padre por que se editara el cartel fue compensado por las muestras de afecto y estimación que recibió ya que estuvo expuesto en el escaparate de un conocido y desaparecido comercio de la villa.

En 1981, como recogíamos en la Nueva Revista "Industria y Comercio" (nº1,1993) el cronista de la villa Francisco Luque Estrada, en su libro "Puente Genil Bíblico", reprodujo el cartel expresando: "...el inolvidable artista Don Enrique Asensi, a quien tanto admirábamos los pontanenses, plasmó este maravilloso cartel que por inexplicables circunstancias no salió a la luz pública. Como hay que reconocer que es una de las más bellas expresiones gráficas realizadas sobre estas grandiosas fiestas semanasanteras, tan sentidas por los hijos de esta tierra, hemos querido que de la inmensa valía del recordado pintor quede constancia para generaciones venideras...".

En el año 1992, la Asociación Manantera de Puente Genil en Madrid se puso en contacto con la Corporación "Las Potencias del Alma" para proponerle la posibilidad de exponer el cuadro cartel de D. Enrique Asensi en la Casa de Córdoba, de Madrid, en el marco de una magna exposición de carteles de la Semana Santa y del pregón que iba a dar ese año su hijo, el que esto suscribe.

En la presentación del Pregón, el entonces Presidente de la  Asociación Manantera Andrés Gálvez, realizó una emotiva mención de Don Enrique Asensi  y dirigiéndose a mí, pregonero, me dijo : "Jesús, aquí tienes el cartel de tu padre". En este momento, ante mi asombro y emoción, pues yo no sabía nada, varios hermanos de "Las Potencias", aparecieron en el salón de actos portando el cuadro cartel que me ofrecieron sin que yo   pudiera articular palabra a causa  del sentimiento que me embargaba. Hubo un gran aplauso del público expectante y el cartel fue colocado en un caballete, junto al pregonero. Creo, sinceramente, que si mi Pregón salió mejor de lo que yo lo había preparado fue por la fuerza invisible que me infundió este preciado  cuadro, hoy reliquia en "Las Potencias del Alma", que emanaba añejos efluvios mananteros, precisamente de la época en la que yo  arrancaba mis experiencias. Al final del Pregón hubo palabras emotivas e intercambio de placas entre la Asociación Manantera"  y "Las Potencias del Alma" que recordarían la efemérides. Los jóvenes hermanos, que viajaron a Madrid, recibieron toda nuestra estimación, pues nos ofrecieron una muestra de hermandad, solidaridad y generosidad, conviviendo con todos nosotros y cantando briosas cuarteleras.

                       

Como indicaba en "El Pontón", nº 67 (1992) "es mi VOLUNTAD la que me mueve a expresar el testimonio de agradecimiento que mi MEMORIA no olvidará nunca porque el ENTENDIMIENTO y la razón de lo que sucedió el 28 de marzo de 1992, en Madrid, estará siempre presente en mi recuerdo. "Las Potencias del Alma" saben bien en que lenguaje les hablo puesto que es el suyo, el que ellos representan e interpretan en su Corporación Bíblica, en sus desfiles procesionales y en sus entrañables lazos de convivencia y hermandad". Mi  gratitud  y la de mi familia porque el cuadro cartel de nuestro padre, el maestro y artista Enrique Asensi, siga gozando de vuestra estima y reconocimiento y tenga en el cuartel un lugar de privilegio.

 

(El primer cartel de la Semana Santa Pontana, en Las Potencias del Alma. 125 Aniversario (1878-2003), Puente Genil, p. 55-57.)

 

 

PIES PARA LAS FOTOS:

1.- Cartel de la Semana Santa Pontana, de 1959, pintado por D. Enrique Asensi que se conserva                 en el cuartel de "Las Potencias"

2.- El Maestro y artista Enrique Asensi

3.- Los hermanos de "Las Potencias" que se trasladaron a Madrid con el cuadro-cartel para asistir                 al Pregón de Jesús Asensi, organizado por la Asociación Manantera.